El deudor te ha contestado. Ahora toca responder bien.
Es el momento decisivo de una reclamación. El deudor ha salido del silencio: dice que ya pagó, que el trabajo no estaba bien, que le des un mes, o promete pagar sin decir cuándo. Lo que respondas ahora —y cómo lo respondas— marca la diferencia entre cerrar el asunto con un acuerdo por escrito o acabar en el juzgado con una posición debilitada.
Qué recibes
- Una carta de respuesta redactada para tu caso concreto, que rebate punto por punto lo que te ha contestado. No es una plantilla: partimos de sus palabras.
- Una propuesta concreta con importe y plazo, ajustada a la postura que tú elijas: cobrar todo ya, aceptar un aplazamiento razonable, rebajar algo para cerrarlo, o dejar clara tu última comunicación antes del juzgado.
- Un bloque de qué hacer ahora: cómo enviarla para que deje constancia, qué guardar y cuál es el siguiente paso si vence el plazo sin acuerdo.
Por qué importa cómo respondes
Si te dice que ya pagó y tú lo das por bueno sin justificante, pierdes la deuda. Si alega defectos y contestas admitiéndolos de más, se lo estás poniendo fácil en un futuro juicio. Y si aceptas un aplazamiento de palabra, no tienes nada. Cada uno de esos escenarios tiene una forma correcta de contestarse: con firmeza, sin renunciar a nada y dejando constancia.
Cómo funciona
Contratas, nos pegas lo que te ha contestado —su correo, su mensaje, o lo que te dijo—, eliges tu postura y en minutos tienes la carta lista para revisar, firmar y enviar. Tú actúas siempre en tu propio nombre.
Recobria es un servicio de asistencia documental. No somos un despacho de abogados ni prestamos asesoramiento jurídico individualizado.


